lunes, 13 de septiembre de 2010

Razas de El Señor de los Anillos: Eru y la creación del Mundo.

Como bien reza en mi ficha, tengo un pasado tolkiendili (nombre que reciben los seguidores de J.R.R. Tolkien) que aun me acompaña y que durante mucho tiempo estuve explorando y disfrutando. Sin embargo uno de los problemas que se encuentra uno cuando se introduce en el universo de Tolkien es la vasta complejidad de razas, nombres e historias que en ella aparecen...sobre todo si hablamos del Silmarillion (que viene a ser como el Antiguo Testamento de Tolkien), así que he pensado crear una serie de guías, un poco al estilo wikipedia, por si puedo ayudar con ellas a tolkiendilis en ciernes que no tengan muchas ganas de marearse (y de paso para recordar unas historias con las que sinceramente disfruté bastante). Por eso creo que la mejor manera de empezar es por el principio...el principio de las cosas, la creación de universo y los seres que fueron apareciendo (y que por referencias a veces aparecen en la trilogía de El Señor de los Anillos, pero que si no se conoce un poco su historia, no sabemos a cuento de qué vienen, ya que allí no lo explican, aunque los nombren)

J.R.R. Tolkien en una foto tomada en 1.916, cuando participó en la I Guerra Mundial, en la que vivió terribles experiencias que tal vez influyeran posteriormente en la concepción de su obra (donde las guerras son un contínuo referente)

Lo primero que nos encontramos es con una concepción de la Creación a caballo entre el cristianismo (Tolkien era un ferviente católico) y diversos panteones mitológicos (también era un erudito en el tema).

En primer lugar nos encontramos con un Dios único y creador de todo llamado Eru ("el único"), también llamado Ilúvatar ("el padre de todo") que crea una corte de Seres Celestiales conocidos como los Ainur y que habitan con él en los Palacios Intemporales (nombre con el que se conoce ese lugar o dimensión en el que viven)
Junto a ellos compondrá "la Gran Música", en la que está escrito el destino de todo lo que es y será y de la que nacerá el Universo (al que se bautiza como ).
Pues bien, de entre todos los Ainur hay uno especialmente poderoso llamado Melkor, y que desea tener tanto poder creador como el mismo Eru, por lo que busca por todas partes la Llama Imperecedera (representación del poder de Eru) si bien sin lograr encontrarla (pues sólo en Eru mismo habita) lo cual comienza a ennegrecerle el corazón pues su idea no es solo crear, sino dominar lo creado... ello le llevaría a buscar la compañía de otros Ainur "rebeldes" con los que intenta componer su propia "Gran Música" para imponerla a la colectiva logrando tan sólo una discordancia que acabaría siendo la semilla de mucho de lo que acontecería en el futuro, pues todo lo que se cantó quedó escrito como parte del destino de Arda (el Mundo). Sin embargo la majestuosa música de Eru acabó imponiéndose sobre la discordancia de Melkor y sus acólitos, ante lo que éste quedó avergonzado, naciendo en él la semilla del rencor (en este caso su acto de “rebeldía” no fue castigado puesto que incluso esa discordancia sirve a los designios de Eru)

Esbozo pelín cutre del prolífico ilustrador Ted Nadsmith en el que vemos a Eru imponiéndose sobre las discordancias de Melkor, que al igual que yo, cuando se pimpla dos copas se cree que canta mu bien pero no.

Una vez creada la Gran Música, Eru les mostró a los Ainur una imagen de todo lo que nacería gracias a esa Gran Música, por lo que muchos de ellos, maravillados ante esa visión, le piden a Eru que les permita bajar al Mundo para ayudar a la creación y nacimiento de todo lo que se cantó.
Allí se establecerían un poco al modo del Panteón mitológico grecorromano, con un Ainu que, al igual que Zeus/Júpiter, se erige en lider (convirtiéndose en el Señor de los vientos, el cielo y las aves) y siendo seguido en poder por un Ainu que será Señor de las aguas (al igual que Poseidón/Neptuno) quedando en tercer lugar quién será señor de las profundidades de la Tierra (al igual que Hades/Pluton) siguiendo por tanto al pie de la letra la jerarquía grecorromana.

También hay una casta especialmente poderosa conocidos como los Aratar que destacan en poder por sobre los demás Ainur y, con respecto a las similitudes que en la mitología grecorromana eran conocidos como los 12 Olímpicos (y en la nórdica como los 12 Ases), y que aquí se conocen como los 8 Aratar (los más poderosos de entre los Ainur) encontrando también algunas coincidencias puntuales como el hecho de encontrarnos con los hermanos Lórien (señor del jardín de los sueños) y Mandos (que rige el lugar al que van los Elfos y los Enanos cuando mueren) y que, al igual que sucede con los hermanos gemelos Hipnos y Thanatos de la mitología griega, representan respectivamente al Sueño y la Muerte...o el hecho de que los Ainur se dividan en dos categorías de distinto poder (Valar y Maiar) un poco al estilo de los Dioses y semidioses.

Los Aratar en el Mahanaxar, el Anillo del Juicio, lugar en el que se tomaban las grandes decisiones (...que si a la playa o a la montaña...que si los Puentes de Madison o la de Jackie Chan...que si el pan con nocilla o con foiegras...)

El resto del mito de la creación se refiere a las constantes luchas entre los Ainur que bajaron a la Tierra y Melkor y sus acólitos, quien encuentra en el dominio de la Tierra una forma de sentirse tan poderoso como Eru. Las construcciones de los Valar (las montañas, los mares, los bosques, las estrellas...) la destrucción de Melkor y los constantes cambios que todo ello implica acaba dándole a Arda (el Mundo) la forma que finalmente adquiere.

Mapa original de Arda. A la izquierda, Valinor (que acabaría separándose y estableciéndose más allá de los límites del mundo), y a la derecha lo que con el tiempo y muchos cambios, se convertiría en la Tierra Media (si es que se empieza diciendo que la pared necesita una mano de pintura y al final acaba uno liao de albañiles año y medio...)

Por eso, a causa de las muchas guerras que se libran, así como el hastío al que llegan los Valar, hartos ya de tanta lucha, hacen que decidan retirarse a habitar en Valinor, un lugar alejado de la Tierra Media donde poder preservar sus obras de la maldad de Melkor y sus acólitos, y que con el tiempo llegan a separar totalmente de la Tierra Media de manera que nadie pueda llegar hasta allí si no es con su permiso, una decisión en la que influye mucho la desilusión a la que llegan a la vista de la actuación de muchas razas (especialmente entre los hombres) que sucumben a la influencia maligna de Melkor (al que finalmente apresan y confinan en el vacío intemporal).

Preciosa ilustración del genial John Howe en la que se ve el Puerto de Alqualonde, primer lugar que encontrabas cuando llegabas a las playas de Valinor... debajo, el barco de Earendil intentando cruzar los límites del mundo para llegar a las Tierras Imperecederas...al fondo, Marina D´ors ciudad de vacaciones.

Sin embargo, no será una sino muchas las veces que, ante los ruegos de los habitantes de la Tierra Media, acaben echando alguna que otra ayudita, si bien de manera sutil y escogida, y ya nunca más de forma directa y personal puesto que, según el legendario de Tolkien eso sólo ocurrirá al final de los tiempos, cuando Melkor se libere y se libre la última gran Batalla en la que el Mundo conocido perecerá para luego resurgir renovado (a imagen y semejanza del Ragnarok de la mitología nórdica)

"Melkor luchando contra Fingolfin" (bien dió quejacé el joioporculo)

2 comentarios:

  1. Es una lástima que un mundo tan bello como el de Tolkien se vea vulgarizado y contaminado por las tonterías que escribes.

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  2. Que fácil (y que enervantemente simple) sería imitarte y no ser capaz de ver más allá de espadas, capas mágicas y hermosa gente...así todo es chuli-piruli juanpelotillas ¿a que sí?...Anda, lee un poco más (y mejor) piensa que hay un fondo más profundo en todo lo que escribió (con más de una interpretación, por supuesto) y luego te pasas por aquí a dejarme otro de tus enriquecedores comentarios. Un gusto conocerte, y por favor, cierra al salir.

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Adelante valiente, que no se diga...