viernes, 17 de diciembre de 2010

Razas de El Señor de los Anillos: LOS ELFOS (I)

Como ya comenté en el primer post sobre las razas de El Señor de los Anillos, el Universo, todo lo que en él habita, y todo lo que en el mismo acontece o ha de acontecer se diseñó en la gran Música que los Ainur compusieron bajo la batuta de Eru...sin embargo Eru, Dios único y todopoderoso, en varias ocasiones alzó el canto sólo y sin participación alguna de su corte celestial...y en uno de esos cantos concibió su pensamiento el nacimiento de los Elfos. Por lo tanto, cuando los Ainur bajaron al Mundo para ayudar al nacimiento de todo lo que se concibió en la gran Música, sólo sabían que una raza de seres increibles llegaría a nacer allí (aunque no sabían dónde ni cuándo) y aguardaban impacientes el nacimiento de los hijos más queridos de Eru, los primeros en su pensamiento y la primera raza inteligente que habitaría Arda (el Mundo). Y así, en el mismo momento que Eru había previsto en su canto, llegaron al Mundo los Hijos más hermosos que Eru concibiera: Los Elfos.
Eru Iluvatar, más aburrío que un cuerno, pensándo en qué podía hacer pa distraerse mientras inventan y no Gran Hermano...

Esta raza fue concebida para durar tanto como dure el mismo Mundo, de ahí que en cierta forma se les considere inmortales (si bien también el fin del Mundo está establecido que llegará algún día) Por lo tanto los Elfos no sufren enfermedades y envejecen a un ritmo tan lento que sería necesaria la vida de muchas generaciones para poder apreciarlo; sin embargo, aunque no pueden morir de muerte natural, sí que pueden ser asesinados, morir de pena o por voluntad propia (basta con que lo deseen...no hace falta que se tiren de un puente) y aun así tampoco "mueren" realmente pues lo único que sucede es que sus almas abandonan sus cuerpos y van a habitar a unas estancias especiales que Mandos (uno de los Ainur) tiene en la isla de Valinor a tal efecto y que están apartadas del resto de su Pueblo, pudiendo "resucitar" de nuevo tal y como fueron.
Luthien Tinuviel, la única elfa nacida de madre Ainur, bailando loca de contenta porque no se tiene que gastar un duro en cremas ni tratamientos faciales de ninguna clase...

Esta raza, de delicadas facciones, piel blanca y orejas puntiagudas, fue creada como la más hermosa que habitara Arda, siendo sólo algo menos corpulentos que los propios Valar y poseyendo habilidades especiales que, sin hacerles tan poderosos como los Ainur, sí les hace diferentes y superiores a cualquier otra raza conocida (poseen unos sentidos especialmente desarrollados, una fortaleza física excepcional, una capacidad regenerativa que hace que puedan sanar sus heridas con extraordinaria rapidez, un intelecto que con el correr de los tiempos va enriqueciéndose, increibles habilidades artesanales, una conéxión con todo lo que les rodea que les permite comunicarse con la naturaleza y otros muchos poderes adquiridos bien de nacimiento, bien fruto de las enseñanzas que recibieron de los Ainur). Sin embargo, aunque al principio eran enormemente parecidos a los mismos Valar, con el transcurso del tiempo "la fatiga del Mundo" les fue haciendo menguar un poco en presencia y dones.
Los Elfos, vestidos de romanos, junto al Lago Cuivienen, lugar en el que "despertaron" al mundo.

Este Pueblo, denominado a sí mismo con el nombre de Quendi (que significa "los que hablan con voces" pues fueron las primeras criaturas en utilizar el lenguaje en la Tierra Media) también es conocido como los Eldar (el Pueblo de las Estrellas) ya que cuando nacieron ni el Sol ni la Luna habían sido creados aun, por lo que lo primero que vieron al despertar fueron las estrellas en el cielo (a las que amaron desde entonces y cuya luz vive aun en sus ojos) por eso a Varda (la más poderosa de la Valier) es a la que más aman de entre todos los Ainur, ya que fue ella quien puso las estrellas en el cielo para recibirles cuando nacieran y que no les cubriese así la oscuridad de Melkor.

Varda (conocida entre los Elfos como Elbereth "Señora de las estrellas") poniéndo estrellas en el firmamento mientras a Manwe, su esposo, se le ponen los pelillos de punta pensando en cuando le llegue la carta de la Sevillana...

Pues bien, ocurrió que cuando los Elfos llegaron al Mundo, ya hacía tiempo que los Valar habían decidido recluirse en Valinor para preservar así sus obras de las malignas manos de Melkor, por lo que rara vez acudía ninguno de ellos a la Tierra Media, tan sólo la solían frecuentar Yavanna (Señora de la Naturaleza) quien se preocupaba enormemente por los árboles y demás criaturas vegetales que en la Tierra Media crecían, Ulmo (cuyas aguas llegan a todas partes) y Orome, el cazador, quien gustaba de cabalgar allí para dar caza a las malignas criaturas de Melkor...y precisamente éste último fue quien encontró a los Elfos habitando junto al lago donde habían "despertado", y tan hermosos le parecieron que, tras librar junto a sus "hermanos" una gran guerra contra Melkor para hacerlo cautivo y que no causase más males en la Tierra Media ni a esta hermosa raza, volvió junto a ellos para proponerles que viajasen a la lejana Valinor para habitar con ellos en paz y armonía...y es precisamente ese Gran Viaje el que hará que los Elfos tomen distintos caminos que los diferenciará en distintos Pueblos y estirpes dependiendo de si se quedaron en la Tierra Media o marcharon a vivir junto a los Valar, enriqueciéndose así con sus conocimientos y aumentando en poderes y esplendor.

Orome montando a pelo en su famoso caballo Nahar, con su arco, su mágico cuerno "Valaroma" y su legendario botecito de hemoal pa cuando se baje del caballo...

Con respecto a su relación con las otras razas que habitan el Mundo, y como ya he comentado, guardan una especial relación con todo lo que les rodea, estando en especial conexión con la flora y la fauna que habita Arda, con la que incluso pueden comunicarse. Sin embargo con la especies "racionales" la cosa cambia un poco...a los Orcos los odían y persiguen con ferocidad, con los Enanos guardan una relación de desconfianza fruto de pasadas guerras, y con los hombres sus relaciones han fluctuado a lo largo de los años, yendo desde una gran amistad hasta un completo alejamiento (algo que depende también del Pueblo con el que trate).

Un Elfo en tan grande conexión con la naturaleza que en ocasiones es confundido por su propia parentela con una chicharra agarrá a un pino...

Y así a rasgos generales se puede definir a los Elfos. Sin embargo, aunque es una raza homogénea, se pueden diferenciar varios Pueblos con algunas distinciones entre ellos: Los Vanyar, los Noldor y los Teleri, quienes tomaron rumbos diferentes, y de los que hablaremos en próximas entregas...

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