domingo, 23 de enero de 2011

CITAS CÉLEBRES (VI)

Estos días he vuelto a ver cómo se iba una persona querida, la madre de un gran amigo al que sinceramente aprecio...desgraciadamente eso es algo cada vez más habitual (ya no tenemos 15 años...y los que nos rodean cumplen años al mismo ritmo que nosotros..) y lamentablemente cada vez me cuesta más asistir a estos tristes momentos, pues me hacen ser cada vez más consciente de que algún día será a mí a quien tengan que confortar... Eso me ha hecho recordar una frase que siempre me ha llamado poderosamente la atención por todo lo que encierra en ella... Es parte de una de las famosas rimas de Becquer, y en ella se plasma no sólo la tristeza que nos deja la muerte de un ser querido, no nos habla de nuestra pena ni del sentimiento de vacío que nos pueda dejar...esta frase se refiere al que se fue y a la tristeza misma que encierra la muerte.

Tengo que reconocer que en parte me gusta por ese aire de oscuro romaticismo que ha rodeado siempre a la muerte y que tan bien sabía plasmar Becquer, quien hizo de la tristeza un instrumento más de su arte, y por eso hoy me apetece dejarla aquí, convirtiendo una frase sacada de una poesía en una de esas citas que por algún motivo me llaman la atención y quedan grabadas en mí.

Concretamente se trata de la rima LXXIII, en la que nos relata lo que ocurre desde que una doncella fallece hasta el momento en que es enterrada, y en el que reflexiona una y otra vez con gran pena sobre la soledad de la muerte...no la del que se queda, sino la del que se va (algo en lo que practicamente nadie piensa)... y lo hace con una frase en la que se refleja perfectamente ese sentimiento de pena y abandono que muchas veces he sentido al salir del cementerio, cuando he tenido que acompañar a algún familiar o amigo en una de estas tristísimas ocasiones..

¡Dios mío, que sólos se quedan los muertos!

- Gustavo Adolfo Becquer -


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