Bien, pues ya tenía yo ganas de hablar de los cuchillos Q…primero porque uno de ellos (el Cattaraugus) es uno de mis modelos favoritos…y segundo por la controversia que ha habido siempre en torno a la oficialidad o no de este modelo como cuchillo militar de dotación.

Para empezar hay que decir que esa denominación de “cuchillos Q” viene de una parte porque los dos modelos que hay (el Cattaraugus 225Q y el CaseXX 327-6”Q) llevan la Q en su nomenclatura…y por otra parte para diferenciarlos coloquialmente de los conocidos como “cuchillos M”: los M1917 y M1918 (más conocidos como Knuckle) el Mark1, el Mark2 y el M3…una nomenclatura que, por cierto, también comparten las bayonetas americanas que les siguieron, desde la M-4 de finales de II Guerra Mundial hasta la actual M-9.

Muchas fuentes señalan a este cuchillo como un modelo utilizado expresamente en las distintas Intendencias militares (y que argumentan precisamente indicando que la Q hace referencia al término “Quatermaster” o Intendencia), de hecho incluso el diseño de este cuchillo se supone que iba orientado a su utilización por los soldados destinados allí, ya que estaba fabricado con una hoja ancha y robusta y un mango rematado mediante un sistema de discos de metal compactados que resultan perfectos para ser utilizados como prácticas herramientas…y en base a ello se ha llegado a decir que los utilizaban para poder abrir las cajas de racionamiento con esas robustas hojas a modo de palancas y luego de tomar lo necesario de ellas, volver a cerrarlas clavando las puntillas con esa base metálica que usarían a modo de martillo.




También en el legendario sobre el origen de esta teoría nos encontramos con el hecho de que uno de estos modelos fue expresamente fabricado por la Casa Cattaraugus para el hijo del Presidente de la empresa, Jack Champlin, quien precisamente estaba destinado en una de las Intendencias ubicadas en el teatro de operaciones Europeo, un hecho que reflejaron en su momento incluso los periódicos (lo cual pudo haber ayudado a la creación de esta “leyenda urbana” sobre su origen y utilización).
Finalmente otro de sus argumentos se refiere a una peculiaridad que se da exclusivamente en estos modelos, y es el hecho de que el Ejército señalase expresamente en sus especificaciones que las fundas de estos dos modelos debían ser fabricadas con el lado recto a la izquierda, es decir, con idea de colgarla en el lado izquierdo del cinto (lugar reglamentariamente reservado para colgar la bayoneta, lo que hacía pensar que aquellos que recibirían los cuchillos ocupaban destinos y funciones que no requerían la obligación de llevar los pertrechos militares propios de un combatiente…algo bastante usual en los desahogados destinos de Intendencia)

Sin embargo también puede ser que su destino fuera el de Oficiales y suboficiales en cuya dotación se incluyese la pistola (que iba colgada en el lado derecho del cinto)…en cualquier caso son solo suposiciones (de hecho hay bastante material gráfico en el que se puede ver que aquellos que empuñaron estos cuchillos se los colgaban en el sitio que mejor les venía en gana, ya fuera a la derecha, a la izquierda o a la espalda) constituyendo por tanto todo un misterio el por qué de esas especificaciones.


Y aunque veamos que muchos otros modelos tenían también ese patrón de corte en sus fundas, eso sólo nos indica que se trataba de fundas de origen civil ya fabricadas así, puesto que las militares se confeccionaban generalmente con el corte recto a la derecha salvo, claro está, las de los cuchillos Q.
En cualquier caso es hasta cierto punto lógico que haya dudas, pues entre otras cosas este es un modelo del que nunca se llegó a fabricar una versión con la hoja pavonada o parkerizada (al menos que yo sepa) lo cual parecería lógico en cuchillos con destino al frente, donde el brillo de las hojas podía ser un inconveniente bastante fastidioso...pero bueno, tampoco el Pal parkerizó sus hojas hasta casi finalizada la guerra, por lo que no debemos entender ese aspecto como indicativo de ninguna clase.
Por eso la conclusión es que, fuera o no un cuchillo cuyo destino también contemplara las Intendencias, lo cierto es que este modelo fue adquirido desde 1.942 hasta 1.945 por el Ejército para surtir con ellos a sus tropas, fuese cual fuese el destino de estas o el Cuerpo al que pertenecieran…Infantería, Artillería, Marines, Fuerzas aéreas…etc…si bien hay que reconocer que la mayoría de los contratos fueron firmados por el US Army (tanto con la Casa Cattaraugus como con CASE) constando tan solo un contrato firmado con el US Navy a finales de guerra (concretamente para la adquisición del modelo fabricado por CASE).

Y ya repasada la historia genérica de estos modelos, centrémonos en los dos que se pudieron ver durante la guerra. En primer lugar (y por importancia) el Cattaraugus 225Q. Un modelo que seguía las especificaciones militares genéricas para la fabricación de un cuchillo de 6 pulgadas de hoja; una pieza de mediano tamaño, más grande que los Mark1 pero que no llegaban a alcanzar la envergadura de los Mark2, es decir, un cuchillo parejo a los modelos “Hunting” adquiridos en el mercado civil por el US Army.




En este modelo apenas hay evolución destacable, limitándose a pequeños aspectos como el tinte del cuero de sus mangos (siendo el más común el de color negro y algo menos visto el de color marrón) así como la utilización de distintos colores en las anillas de plátsico de los extremos del mango (podían verse en color beige, negro o rojizo).


También podemos encontrarnos pequeñas diferencias en el diseño de la hoja de estos cuchillos, tales como el distinto dibujo del contrafilo, distintas largura y anchura de los vaciados, o bien sutiles cambios en el estilo de los marcajes, diferencias que en principio no resultan especialmente significativas, al menos desde mi punto de vista. Porque el hecho de que se puedan ver modelos con la hoja y el pomo de acero pulido no nos indica nada más que un origen civil y no militar en su fabricación.



En segundo lugar tenemos el CaseXX 337-6”Q, en cuya nomenclatura también se incluye la medida de su hoja (6 pulgadas). En este modelo podemos observar que el nº de designación es distinto al del Cattaraugus (337 en lugar de 225) y es que según dicen algunos, la diferencia de codificación en la nomenclatura proviene precisamente de la diferencia de fabricación del mango, puesto que el Case, en lugar del típico mango de cuero, lo fabricaba de pasta negra, hecho que me hace entender un poco mejor por qué el US Navy se decantó por este modelo en detrimento del popular Cattaraugus…y es que es lógico dado que el mango de pasta aguanta mejor que el cuero las inclemencias de la vida en el mar…Sin embargo, por mi parte pienso que en esa diferencia númerica tan solo se refleja el hecho de que cada Casa gustaba de bautizar sus modelos con nombres propios que los diferenciaran de los de la competencia, sin más razones que esa.



Sea como fuere, estos cuchillos “Q” resultan dos impresionantes armas que, sin ser tan vistosos como los Mark2 o los M3 (por su tamaño) sí que resultan imponentes a la hora de empuñarlos debido a la rosbustez de su diseño. Sin duda alguna, dos mastodontes del acero afilado de combate.
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